martes, 22 de septiembre de 2015

No voy a arrepentirme

No voy a arrepentirme de tomar decisiones tirando una moneda al aire, 
ni de crear mi propia versión del éxito y creer en ella. 

No voy a arrepentirme de tener prisa ni de irme si el motivo es que estoy esperando más de la cuenta. 

No voy a arrepentirme de no tener tiempo para todo el mundo siempre y cuando tenga tiempo para mi mundo.

No voy a arrepentirme por haber hecho lo que queria y no lo que debía, 
evitando así arrepentirme de lo que podría no haberme arrepentido.

No voy a arrepentirme de gastar el poco dinero que tengo e invertir en instantes de felicidad en diferentes puntos del mapa. 

No voy a arrepentirme de dormir poco, de bailar mucho, de reír a carcajadas, de apostar por mi. 

No voy a arrepentirme de volver a empezar, 
de volver a soñar, 
o simplemente,

de volver.

lunes, 4 de mayo de 2015

"Ama tu caos" #SantJordi

Cuando era pequeña había escuchado mil veces que los libros no se debían subrayar, ni escribir ni garabatear pero yo, que siempre he tenido mis propias normas y rituales, cada vez que leo un nuevo libro y me adentro en una nueva aventura, acabo dejándolos llenos de mis huellas.

Este Sant Jordi me regalaron “El mundo azul - ama tu caos” de Albert Espinosa... y devoré el libro en dos días porque, como siempre, el autor consiguió captar mi atención del inicio al final de la trama. El mundo azul es una novela de ficción que habla de la estrecha relación entre la vida y la muerte y cómo nos enfrontamos a ambas, o cómo no lo hacemos. En el mundo azul se remarca la autobúsqueda del protagonista y la aceptación de su propio caos.

A.Espinosa nos explica que amar nuestro caos significa saber qué nos hace diferentes e incluso a veces sustancialmente caóticos, pero ese alboroto personal que a veces nuestros próximos quieren cambiar de nuestra persona es lo que nos hace tan únicos, especiales, nos hace nosotros. 

Entre las páginas encontré una frase con la que me identifico notablemente ya que había escrito y reflexionada acerca de ello, de las dudas. El autor afirma en su novela que “Las dudas si no se controlan se convierten en miedos. Las dudas no resueltas son los miedos no aceptados”. Creo mucho en la teoría que defiende: fuera dudas, fuera miedos.

La novela nos invita a adentrarnos en una reflexión personal. Qué harías tu si hoy fuera el último día de tu vida? qué cosas cambiarías? quizá éste es un ejercicio que desde pequeños nos han vendido porque funcionaba muy bien para encontrarnos... Yo siempre he creído que es una acertada teoría, entre muchas otras, para salir de las rutinas y buscar hacia donde ir(nos). Pero también creo que no la usamos por miedo a nuestros miedos. Quizá sea difícil de creer que nuestro caos nos pueda llevar al orden, pero personalmente cada día estoy mas segura de ello. 

Como bien dice A.Espinosa, “los valientes fueron antes cobardes y si has sido un pequeño cobarde puedes acabar siendo un gran valiente”. Yo aprovecharé parte de sus argumentaciones para buscar mi dirección y no mi destino y mientras lo esté haciendo, amaré mi caos.

Si a alguien le interesa seguir subrayando en mi libro, solo hace falta que me lo pida ;)

Feliz día, 


¡ama tu caos!

jueves, 16 de abril de 2015

Carta a mi YO antes de ser YO

Si yo no fuera yo sería otro yo y sería tu. Es por esto que te empujo a que seas la mejor versión de ti misma y no te canses nunca de trabajar en eso. Arriesga, pierde, elige, cambia, conoce gente, pregunta, atrévete.

Cuida a tus personas igual o aún mas de lo que te cuidas a ti misma, como si fueran tu otro yo. Algunos de los mejores momentos de tu vida serán juntamente a ellas así que elige quien son tus personas y quiérelas mucho. A medida que pasen los años entenderás que las personas te aportan mas felicidad que otras cosas de tu vida. 

Fíjate metas y llega a ellas, si otra vez pudiste esta vez también podrás llegar aunque el camino sea mas duro. Cuando descubras tus limitaciones acéptalas y si hace falta cambia las metas o el camino hacia ellas. Nuestras limitaciones no siempre son defectos, en ocasiones nuestras debilidades tiene el poder de conseguir hacernos sentir fuertes.

Deja este trabajo que ni te llena ni te hace feliz y busca otro, sabes que puedes conseguirlo y que además lo mereces. Pasas la mayor parte de tus horas diarias en el trabajo y necesitas que tu trabajo sea también una de tus pasiones. Inténtalo siempre, al menos de eso no te podrás arrepentir.

Enamórate de una forma transparente, entiende que la perfección está en la esencia de lo que te aporta tu persona. Escucha, entiende y sé generosa, esa persona a elegido darte su valioso tiempo a ti. Haz que ese tiempo invertido valga mucho la pena. 

Ten cuidado con los miedos, de los errores siempre puedes aprender algo pero de los miedos no, así que intenta vencerlos todos, comete errores y aprende y reaprende constantemente. 

Y recuerda que aunque te digan siempre lo contrario, debes poder y querer hacer lo que quieres y no solo lo que crees que puedes. 

jueves, 26 de febrero de 2015

La gran pantalla y los Óscars

Hace unos años, cuando estaba en la universidad, empecé a comprender y a conocer mejor los géneros cinematográficos, los cineastas y también diferentes famosas producciones del panorama cinematográfico. Empecé a entender que el cine es una genial herramienta para fomentar el intelecto y el aprendizaje, no solo es mero ocio.

En 2013 me propuse el reto de empezar a ver mas (y mejor) cine, no como una obligación sino como una actividad de tiempo libre para relajarme, aprender y disfrutar. Y en mi lista de propósitos del año nunca falta la tarea de "ver todas las películas nominadas a Óscar, de cada edición". Siempre hago la quiniela con las diferentes producciones nominadas pero debo decir que este año los resultados me han sorprendido mucho.

-Esperaba mas reconocimiento a Boyhood. Es cierto que no era para nada una de mis favoritas en cuanto a temática ni a realización (no!), pero hay que reconocer el potencial de la producción, que acaba siendo una historia narrada en forma de documental, donde la esencia es la sencillez y la propia evolución del personaje en el espacio-tiempo.

-Whiplash y la Teoria del Todo: aunque fueron de las últimas que quise ver, me sorprendieron muy gratamente. Whiplash por la intensidad que hay en las emociones y la interpretación de los personajes, por hablar de la superación personal y por saber captar la atención del espectador de una manera impecable. La Teoría del Todo fue mucho mejor de lo que esperaba y me alegro que galardonaran a su protagonista, Eddie Redmayne, por su brillante interpretación de Stephen Hawking. Siendo partícipe del deterioro emocional y físico que sufre el personaje, como si realmente lo viviera en su misma piel.

En mi opinión Juliane Moore también fue clara merecedora del Óscar a mejor actriz, por su bien interpretado papel en Siempre Alice, un film que permite al espectador ponerse de una forma muy directa en la piel de un enfermo de Alzheimer. No me hubiera parecido un error tampoco dar el Óscar a mejor actriz a Reese Witherspoon, en Alma Salvaje.


Y qué os digo de Birdman?, la “gran” ganadora, el “gran” film nominado. Quizá por el guión o por ser solamente una oda a la fama del personaje, pero no terminé de verla. Ni siquiera los 15 primeros minutos consiguieron captar mi atención, no entré en ella. Como positivo destaco el tratamiento de planos y la parte técnica de fotografía, eso sin duda sí. Aunque en este aspecto El Gran Hotel Budapest también debería haberse llevado su mérito. Pero bien, para gustos, los colores.


Los ganadores finales a las nominaciones de la gala no me los esperaba en la mayoría de casos, han sido unas decisiones bastante sorprendentes. Y como todo en el mundo del cine, toda sorpresa te hace preguntarte el porqué de haber apostado por otros films y otros resultados. Y esa es la mejor parte: Reaprender sobre tus propias opiniones. Saber si las cambiarías o por el contrario saber si las defenderías ante las críticas de otros.

Soy una apasionada de las LETRAS: me encanta la literatura, no solo leerla sino también aunque sea a mi modo, escribirla. Debo reconocer que cada vez estoy mas fascinada por el poder que adquieren algunas imágenes en la pantalla, y mas fascinada aún por las grandes producciones que se están haciendo en el panorama cinematográfico actual.

La frecuencia en la que acudimos al cine en el presente es mucho mas baja que en años anteriores ¡Y no me extraña!,  si al precio de 8 euros de la entrada le sumas (+) 5 euros de las palomitas mas (+) el dinero de una cena… (+++++) 

No todo el mundo puede (o no al menos con tanta frecuencia como se desearía). Nuestro gobierno no tuvo ni por un instante en cuenta que el cine también es un método a través del cual educar, un medio que nos hace plantearnos nuevas visiones de nuestra sociedad. Espero que los de mas arriba algún día se den cuenta del ERROR que está suponiendo que la cultura haya cogido forma de 21% de IVA.



jueves, 19 de febrero de 2015

El coaching y la mejor versión de nosotros mismos

Siempre había oído a hablar del coaching pero hasta ayer no había tenido la oportunidad de participar personalmente en una sesión. La verdad es que me sorprendió muy gratamente, me quedé con ganas de mas. Reflexionamos acerca de como está nuestra sociedad intelectualmente configurada en cuanto a nuestra gestión y uso de la inteligencia vs las emociones. 

En nuestra sociedad  alcanzar “el éxito” parece ser el reconocimiento esperado en todos los ámbitos de nuestra vida pero, que es para ti el éxito? El éxito puede llegar a ser tan objetivo como subjetivo al mismo tiempo… Y es cierto que, como nos mencionaba ayer nuestra coach, estamos educados de manera que creemos que nuestro coeficiente intelectual es mucho mas importante que nuestra inteligencia emocional. Y si no fuera así? Y si la mayoría de nuestros errores vinieran de exigirnos demasiado a nivel de formación y trabajo, errores de querer llegar a metas que no nos llenan solo porque queremos que terceras personas nos vean que sabemos como llegar. Y si nos estamos equivocando al querer ser mejores que otros solo por el reconocimiento que esto supone y no por la propia satisfacción? 

En nuestra sociedad estamos acostumbrados a tener en cuenta el estar y el tener, pero no el ser… y es por eso que otras culturas y civilizaciones, que sí se dedican plenamente a saber sobre quién son, están mucho mas avanzadas en el terreno de la inteligencia emocional. Debemos aprender a ser mas emocionales, que bueno sería que ya desde pequeños nos hablaran acerca de estas cuestiones! 

Personalmente pienso que no hay nada mejor que tener armonía entre dónde estamos, qué somos y qué tenemos. Y si a veces los cambios nos dan miedo es porque no sabemos gestionar nuestras propias emociones y pensamientos. A menudo nos faltan las herramientas, el propio conocimiento de nosotros mismos y llegar a la total aceptación de quién somos para trabajar qué queremos.

El coaching es una genial herramienta para reaprender sobre nosotros mismos, para reconocer los puntos fuertes de nuestra vida y a la vez trabajar en los puntos débiles.  Estamos tan cegados en ser excelentes que a veces no nos damos cuenta que nos equivocamos al pensar que pedir ayuda es un error. El coaching no es una terapia, es un empujón a la realidad, nuestra realidad. Te abre los ojos, te acompaña allí donde quieres llegar. 

El coaching nos empuja a trabajar en aquel que será el mejor y a la vez mas complicado trabajo de nuestras vidas: trabajar “nuestro yo” para crear la mejor versión de nosotros mismos.


Gracias Maite Granell Trias por la sesión de coaching en INSA, Barcelona.

sábado, 14 de febrero de 2015

La oportunidad de estar y ser a la vez


Llevo en Barcelona alrededor de 5 meses y creo que, hasta hace unos pocos días, no me he sentido un poco parte de esta abarrotada ciudad. He vivido en ciudades como Tarragona o Málaga y la grande diferencia entre ellas y esta nueva ciudad es que me da la sensación que en Barcelona solo estoy, en las otras ciudades fui. Puede sonar abstracto, pero a veces las cosas abstractas son las que mas se llegan a ver. Es como si en esta gran ciudad de edificios altos y calles abarrotadas, las agujas del reloj estuvieran en una constante maratón. Como si los días pasaran mas rápidos que los minutos, como si los 365 días de un año se volvieran de repente mas fugaces de lo que el tiempo ya es. 

Me fijé en que, a pesar de ser una ciudad con una gran cultura y una gran diversidad de oferta en ocio, Barcelona es una ciudad tímidamente individualista. Veo la gente tomando el café a toda prisa en dirección al metro mas cercano, personas que comen solas en su media hora de descanso, personas que en el fondo aman tanto conocer gente porque sienten esa necesidad de formar parte de un grupo estable que en ocasiones no tienen. Las prisas, las distancias, los horarios de la gran ciudad. El pez que se muerde la cola.

Pero Barcelona también es encantadora, si estás en casa es por elección, en cada rincón hay una historia, cada día puede ser una aventura si así lo deseas. Barcelona es un gran referente en cultura, gastronomía, ocio, teatro, networking... Y me gusta mucho estar en Barcelona, pero hay una gran distancia entre estar aquí y ser de aquí. Porque me encanta la calidez en una ciudad... y en Barcelona todo es tan grande que a veces te sientes un pequeño fragmento de casi todo y de casi nada a la vez.

Quizá porque la calidez que me entregaron Tarragona y Málaga era la esencia de huir de las prisas, de buscar mas momentos, de no perder tanto el tiempo queriendo encontrar algo. De estar mas cerca de lo que ya estás cerca, y no solo estar mas cerca de lo que estás lejos. Esa esencia que se echa de menos en cada cruce de miradas que en Barcelona nunca acaba traducido en un “buenos días, gracias, que vaya bien”. Esas simples expresiones, esas palabras que te acercan a cualquier cosa de la que te sientes lejos.


Y luego están las oportunidades, esas que en Barcelona no faltan y te hacen quererte quedar, aunque sea por un tiempo, buscando tu pequeño lugar. Esa verdad, esa realidad: La oportunidad de estar y ser a la vez.

martes, 3 de febrero de 2015

Perder el tren


Llevo una temporada desplazándome semanalmente entre provincia y provincia como quien juega al juego de la oca pero contando los saltos a escalas de kilómetros.

Aunque no es muy tedioso el camino que recorro en cada periódico viaje semanal, son muchas las horas que puedo dedicar a pensar. Aunque parezca ambiguo, a veces incluso debo pensar en tener tiempo para pensar. Y quién no, en esta sociedad nuestra, cada vez tiene menos tiempo para perder incluso el tiempo?

Aunque pueda parecer una metáfora por el mismo hecho de estarlo razonando en el mismo vagón de un tren... yo me pregunto repetidamente: ¿Por qué siempre nos han dicho que vamos a perder el tren? A caso hay que subirse a todos aquellos que pasen? Cuándo dejó de ser importante el destino y cuándo empezó a importar más que nunca el sólo hecho de subirse al tren?

Vamos a toda prisa, sin pensar en qué pensamos, qué queremos, qué es aquello que buscamos. Si es que en el fondo nos subimos al tren por llegar a cualquier parte, por sentirnos parte de algo, de alguien o de algún lugar. Solo queremos subirnos a un tren aunque sea sin equipaje y olvidamos que nuestras maletas son una parte muy importante de lo que nos conforma.

Yo que invierto bastantes de mis horas en pensar en pensar, no quiero subirme a más trenes que no me lleven a mi destino. Prefiero verlos pasar ante mi, prefiero esperar a mi tren, sin transbordos y sin escalas.  Y subirme de las ganas. 

Prefiero ir andando mientras pienso dónde quiero ir, andar, simplemente. 
Andar, andar, andar. 
Andar hasta cansarme de saberme a mi misma y, justo cuando sepa dónde voy, irme a la estación y subirme al tren. 
A mi tren.


martes, 23 de diciembre de 2014

Tiempos precarios


En nuestra sociedad cada día se ven más jóvenes sobrecualificados cogiendo aviones con destino a ciudades que, al contrario que en España, en ocasiones ni se atreven a sobrevalorar su valor. Aunque la opción de alejarnos de lo que queremos estar cerca no siempre es una oportunidad... no si no es nuestra opción prioritaria.  

El poco tiempo que nos sobra a nosotros, los jóvenes, lo invertimos en no gastar por encima de nuestras posibilidades. En cuidar esos insustanciales ahorros que guardamos por aquellos “por si acaso” que cada día asoman la cabeza. Gastamos todo nuestro tiempo trabajando de forma pluriempleada, sin horarios fijos, sin tiempos indefinidos, sin quejas. Aprendiendo a silenciar todo aquello que quisiéramos gritar ante las injusticias. 

Y cómo no, cada vez más intentamos no gastar nuestro poco dinero en momentos libres, en ocio, en cultura y en formación. Somos otras víctimas más de nuestro nefasto sistema, lo pagamos caro. Que ese 21% de IVA se nos sube a la cabeza, se nos queda grabado en nuestra ya vacía cuenta de ahorros.  

Los jóvenes del siglo XXI cada día nos preguntamos más para qué? para quién? Dónde? Sí, dónde quedaron las promesas de un futuro digno, ya no digo fácil ni perfecto, pero sí digno. Ese futuro en el que se obtenían recompensas, respuestas y resultados. Un futuro en el que ser joven era una ventaja, un mundo de puertas abiertas, un inicio donde todo empezaba y ganabas bastante más de lo que apostabas. 

Somos una generación de jóvenes preparados, implicados, con tiempo y ganas. Jóvenes que ya no creemos en las oportunidades, creemos en nosotros mismos y trabajamos duro para que la sociedad nos apueste bien fuerte. Jóvenes que necesitan respuestas a sus preguntas y recompensas ante sus esfuerzos.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Sensaciones de un #9N

Independientemente del carácter de voluntariedad y de invalidez legal de las votaciones del #9N, yo ayer voté. Como más de dos millones de personas, me dirigí a las urnas y deposité con ilusión un voto que huía un poco del carácter político de toda votación y se acercaba más a todo lo social. A un pensamiento y a un sentimiento colectivo que, fuese del modo que fuese, necesitaba ser representado y mostrado al mundo, necesitaba ser un poco menos abstracto.

Creo que hablo en nombre de los que el #9N votaron cuando digo que más de dos millones de papeletas nos parecen más que una buena cifra. Un buena cantidad que se acumuló también gracias a los que votaron no o votaron en blanco, una pequeña minoría pero también muy válida y que no hay que descuidar porque también habló.

Ante la negativa de negociación y diálogo que Catalunya recibe por parte del Gobierno Central, lo de ayer fue un bonito acto de justicia con el pueblo. Porque, aunque voluntáriamente, se dejó que todos nosotros habláramos del modo en que quisiéramos hablar. Diciendo SÍ. Diciendo NO. O sin decir nada. Porque qué es sino la política? La política también se hace con la voz de un pueblo.

Fuera de resultados, fuera de mayorías y minorías, fuera de porcentajes, fuera de partidismos, fuera de logros... el día de ayer fue una buena jornada de civismo, colectividad, cooperación y unión social.

Por motivos como éste me siento orgullosa de ser catalana.
Bona feina!

martes, 28 de octubre de 2014

Perseverancia



Mis últimos días han estado marcados por el hacer y deshacer de mis maletas, marcados por el tiempo ganado y simultáneamente perdido entre los raíles del tren. Jornadas en que todo son novedades y asombros entre los cuales una pequeña parte de mi rutina hace descubrirme entre una (más) nueva yo. 

PERSEVERANCIA: "dígase a la capacidad para seguir adelante a pesar de los obstáculos. La persona perseverante termina lo que ha empezado, vuelve a intentarlo, persigue sus objetivos y se mantiene concentrada e intentándolo".

Hace días que no deja de rondarme por la cabeza esta palabra: perseverancia. A modo de señal quizá, esta palabra me ha perseguido durante las últimas horas. Es sorprendente la dimensidad que adquieren determinadas etapas de tu vida en cuanto a conocimientos. Como en un instante las obviedades por fin son de verdad obvias. Estas semanas, más que nunca, me he reafirmado ante la importancia de ser perseverante, la importancia de la necesitad de reinventarse, lo bueno que es luchar. Y sobretodo de hacer esto a contracorriente. Que lo fácil por algo es fácil. Pensémoslo.

Porque ésta es otra obviedad.
Pero quien quiere puede.
Y porque no sólo hay que creer que se puede, también hay que enseñárselo al mundo porque las oportunidades están presentes, esperando que alguien las busque.
Alguien como yo. 
Alguien como tú.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Los matices de las rutinas


9 de la mañana. El despertador no para de sonar y un día más, lo apago por tercera vez dándome cuenta que empiezo el día con el tiempo justo. Siempre con prisas, siempre corriendo, siempre posponiéndome. Me dirijo a la cocina y preparo el mismo desayuno de cada día, un café con mucha leche y a la vez con poco café junto con unas tostadas que nunca termino acabándome. Tengo sueño pero lo ahogo entre el humo de la taza de café y me visto con la mejor de mis sonrisas. De esas que van hacia fuera, de ese tipo de sonrisas que se proyectan en los ojos de los desconocidos. Aunque salgo con antelación siempre doy pasos rápidos para llegar incluso antes de lo previsto. Para saborear esos 5 minutos que me sobran antes de cualquier cosa, pero que nunca son suficientes. Minutos que parecen más cortos que otros minutos que encajan en otra parte del reloj. Y así cada día: después del sol, la luna, como si fuera poco.

Qué curioso el quejarnos de lo absurdas que son nuestras rutinas. Sí, tan absurdas y necesarias a la vez que podemos incluso llegar a extrañarlas en ciertos momentos de nuestras vidas.

Y cuando llega la hora de acostarme después de un día de rutina, pienso en ellos, en los matices. Esos que, por pequeñines que sean, pueden hacer que hoy no sea un dia cualquiera. Me niego a creer que las rutinas han sido creadas como justificación de nuestro conformismo. 

Yo me concentro en los matices. Los matices del color del café a las 9 de la mañana. Los matices del olor de las calles, los matices de las palabras que salen de mi y las que van hacia mi. Los matices de las sonrisas. 

Los matices que nos sorprenden y que incluso podemos encontrar en todo aquello que SÍ está previsto. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

La mirada de los turistas


Tengo la extraña costumbre de observar con muy gran atención y detalle a los extranjeros que visitan la ciudad donde resido. Me asombran las caras de emoción ante todo un entorno nuevo y desconocido, esa sensación que se tiene al estrenar un zapato nuevo o incluso una vida nueva lejos de la propia. Me entusiasma cuando, teniendo el papel de turistas, acabamos siendo más conocedores de los rincones de las ciudades que los propios habitantes. Me sorprende como a través de la mirada de los nuevos visitantes, viéndolos tomando instantáneas minuto tras minuto sin cesar, incluso yo descubro partes desconocidas de mi entorno que creía conocer. Esa ventana de colores, ese edificio que nunca había visto tan alto, ese sitio donde se pueden inmortalizar las mejores puestas de sol.

Me apasiona la felicidad de los rostros de las personas que están de vacaciones en paradero desconocido. Como si no fueran a volver, como si en cada sorbo de café encontraran un sabor único en el mundo, como si la ciudad que visitaran siempre fuera la mejor. Esa sensación de agotar el tiempo, el esfuerzo, las ganas y las locuras. Exprimiendo el poder de las horas de sus relojes.

Siempre me ha gustado viajar y la adrenalina que supone perderse en puntos del mapa donde todo está por descubrir. Puntos cardinales donde seremos extremadamente felices por momentos. Sitios que nos deben enseñar, aún más, que volver a casa a veces es todo un lujo, toda una aventura. Y que lo que nos queda por descubrir en nuestras ciudades nunca será suficiente, no lo demos por hecho. 

Yo ante estas verdades sólo espero aprender a ser cada día un poco menos habitante residente y un poco más turista de mi ciudad. 

viernes, 8 de agosto de 2014

La estabilidad de los cambios


Me gustan los CAMBIOS. Sí, de esos que se escriben en mayúsculas y se pronuncian con orgullo incluso ante las mentes ajenas que no quieren entender. Esa sensación de empezar de cero, de escribir nuevas reglas, de saltarme las anteriores. Ese momento en que toca meter mis cosas en cajas y desenvolverlas en otra ciudad que me sea un poco más desconocida que la que ya conozco. 

Aunque algunos se encuentren cómodos ante la comodidad y no puedan compartir mi filosofía de vida, me gusta ser caótica, desordenada, imprevisible, camaleónica, adicta a las novedades y a lo nuevo. Me gusta estar cerca de lo que está lejos, y no alejarme NUNCA de lo que está cerca. Me gustan las metas lejanas y el camino hacia ellas. Que lo fácil no es tan fácil, que lo difícil no es tan imposible. Que nunca se tendrá TODO, pero lo que sí permanecerá valdrá mucho. Y sobretodo, porque nunca me he agotado luchando pero sí lo he hecho esperando. Aunque haya pocos partidarios de esta filosofía de vida, a veces pienso que los cambios, cuando los vives a menudo, no dan ni una pizca de miedo.  Es esa pequeña adrenalina que sientes ante lo que vendrá, lo que llega, lo que se va a construir con todo lo imprevisto. Al final, incluso si consigues tener una vida que se aleje de lo convencional, puedes incluso darte cuenta que los cambios pueden acabar dándote la estabilidad que ni siquiera la rutina te había proporcionado.

Por eso, y porque cada día entiendo más que las horas corren muy deprisa, voy a dar más pasos hacia lo que está por venir, pasos hacia una mejor versión de mi misma. Querer es poder. Yo soy de las que siempre lo intenta. SIEMPRE.

lunes, 19 de mayo de 2014

Los mejores 24 años de mi vida


La mayoría de personas empequeñecen al hacerse mayores. Algunos piensan que ya es hora de contar un año más y de añadir una cifra más, que nunca es del todo bienvenida. Piensan que es el momento de ser concientes que ya hemos GASTADO un año más de nuestras vidas. Que lo hemos consumido como si no quedara ya nada de él y de lo que hemos sido nosotros durante esos 365 días. Y aunque quizá en parte sea así de verídico, cada vez que cumplo un año más y me hago mayor, me quito un peso de encima y me siento un poco más joven.

Creo que el mundo está verdaderamente equivocado. A mi me habían dicho, prometido y jurado  que cada vez que cumpliera años me sentiria mucho más mayor, que el tiempo me pasaría más veloz, que los sueños se irian desdibujando en mi mente. Me habían dicho que me pesarian los recuerdos, que los amigos de verdad no seguirían ni conmigo ni en mi. Me dijeron que tendría menos tiempo libre, menos dinero y menos ganas de vivir la vida. Me dijeron tantas cosas, tantísimas,tantas... que se olvidaron de como realmente soy yo, se olvidaron de que los convencionalismos nunca han sido lo mio. Se olvidaron de lo mucho que me gusta ser diferente, pensar diferente, vivir a descompás con el resto del mundo. 

Hoy cumplo 24 años. 24 primaveras, 24 velas sopladas. Y creédme: estos han sido sin duda los 24 mejores años de mi vida. Cada vez que cumplo un año más, me siento un año más joven. Quién dijo que no se podía vivir a contracorriente? Quien dijo que hacerse mayor no era nada bueno es porque no vivía en mí. 

Hacerme mayor me permite salir ganando, en todo. Espero que, como yo, podáis sentir esa genial sensación año tras año. La sensación de sentir que lo que está pasando no es que nos estemos haciendo viejos, nos estamos haciendo GRANDES. Grandes personas, grandes soñadores, grandes amantes, grandes profesionales. Grandes amigos. 

Grandes, no eternos, pero sí GRANDES.  Hoy mi brindis va por esa niña que conocí hace 24 calendarios. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Estupidez consentida

Eran las doce de la noche cuando en mi bloque escuché dos personas corriemdo por las escaleras y chillando a voces. Una pareja que días antes había terminado su relación y, porlo que parecía, él quería acabar también de algun modo con la felicidad de ella.

Ella le cerró la puerta ante sus ojos y él, enfurismado, se quedó fuera del piso de ella y también de la vida que hasta ese entonces habían compartido. Ambos siguieron con esa 'conversación pendiente' a través de la puerta. Ella ni siquiera estando dentro de su hogar y, ppor lo tanto siendo ya libre, no pudo dejar de sentir dependencia hacia los insultos y los golpetones que resonaban en las paredes de todos los pisos del bloque. Palabras que probablemente todos los vecinos pudimos 'sufrir' tanto como ella mientras resonaban en nuestras mentes.

Llegada la policía ella decidió mentir sobre lo ocurrido cubriendo la espalda a aquel hombre que, según afirmó con total tranquilidad, lo que deseaba era romperle la cara a ella. Querer a alguien así es dejarte de querer a ti mismo y eso, a mi parecer, ni es sano ni es amor. Es decepcionante ver que en la actualidad aún hay personas que siguen gritando y golpeando a otros seres. Más triste aún es ver que las seguirán habiendo siempre y cuando alguien les cubra la espalda.

Yo sólo permito que me chillen palabras bonitas. Ojalá llegue pronto el día en qur todas las personas piensen también así.

jueves, 1 de mayo de 2014

Los sueños están hechos de materia urgente


Cuando ella tenía unos once años descubrió que sus letras se entrelazaban y se volvían pensamientos, no al revés. Ese hallazgo de su vida fue desde entonces el motor de su motivación de prosperar. El saber que había esa parte de sí misma que le nacía, sin pensarlo ni quererlo, produciéndole un cosquilleo en la mente tan gratificante... le hacía pensar que las letras eran una parte muy importante de sí misma, una pieza de su puzzle personal. Ese momento en el que había una conexión genial entre un papel en blanco y una mente repleta de pensamientos que tenían ganas de ser letras para ser leídas. Ese, era uno de sus momentos.

“Deberíamos ocuparnos de nuestros sueños como si éstos fueran materia urgente”. Esa era la frase que se repetía cada mañana al despertar. A ella le gustaba soñar la realidad pero se dió cuenta que, lo mejor de eso, era que un día (si luchaba) dejaría de soñarla para vivirla, que era aún mejor. Los sueños se caracterizan por ser abstractos, impredecibles, imaginarios... pero, mientras estamos haciendo nuestro camino, qué mejor que andar soñando? Que no es cierto que las rutinas matan, porque nos llevan a querer cambios. En todo lo malo hay una gran parte buena, y hay que querer buscarla. Ella se dió cuenta que siempre había escrito para sí misma y que ahora tenía ganas de escribir para los demás. Y ese pequeño detalle le hizo darse cuenta que su pasión por escribir  ahora también era su vocación y su sueño de llegar más lejos con las letras.

No se llega a ningún sitio si no se anda, y aunque lo hagamos despacio y la meta esté lejos, el camino hacia el proyecto de nosotros mismos puede ser más que genial. 

domingo, 6 de abril de 2014

Trabajar las pasiones


Todos y cada uno de nosotros hemos presenciado en nuestras vidas ese episodio en el que los adultos nos disparan la gran pregunta que, aún sin saberlo, llega a jugar un importante papel en nuestras vidas.

“Y tu qué quieres ser de mayor?”

A pesar de ser pequeños, inexperienciados, irracionales e incapaces de predecir lo predecible, muchos de nosotros hemos tenido (más o menos) claro desde nuestras primeras primaveras hacia dónde queríamos ir.  Con el paso del tiempo, mientras nos vamos haciendo mayores y concienzudos, nos acordamos de esa pregunta que respondimos casi sin procesar sus trampas ocultas. Miramos atrás y nos vemos en ese punto donde el camino estaba aún por andar, donde todo quedaba por hacer y todo estaba por decir. Y ahora, aún siendo mayores, nos sentimos un poco ese niño o esa niña que queríamos ser.

Me doy cuenta de la enorme cantidad de personas que están trabajando en un puesto de trabajo que no les apasiona. Me doy cuenta también de la gran cantidad de gente que se muere de ganas por dejarse la piel trabajando en su pasión y no puede porque las oportunidades se le escapan entre los dedos de las manos. El querer y no poder se está convirtiendo apoderando de nuestra sociedad actual y es una verdadera pena, porque hay gente más que preparada para vivir de su pasión y para beneficiar el mundo con eso. 

Después de cada jornada de ocho horas diarias te das cuenta que de las pasiones SÍ se vive, porque te llenan y porque las sonrisas que provocan los trabajos que apasionan pueden ser capaces de borrar el cansancio de muchos días duros de trabajo. 

É aquí la diferencia entre trabajar para ganar dinero y trabajar queriéndose levantar a las ocho de la mañana para crecer un poco más cada día. Crecer en el trabajo mientras recuerdas que mientras eras niño, tu ya estabas soñando en estar, por lo menos cerca, del sitio en el que ahora estás. 

lunes, 20 de enero de 2014

El reflejo de sus manos


Se observó en el espejo y no vio. Sólo pudo captar un pequeño reflejo que se dibujaba contoneando los puntos cardinales de aquel espejo. Paula, mirándose sin verse, cerró los ojos y bajó la vista hacia sus manos. Esas que, arrugadas por el tiempo pero fuertes por la experiencia, le mostraban el mejor reflejo de sí misma. En ellas pudo ver todos los años de su vida, los esfuerzos, sus personas, sus deseos. Y es que, Paula, no se vió en el espejo porque había vivido una vida para los demás. Sólo con sus manos, le bastaba. Ella había estado siempre en sí misma, pero había sido sólamente gracias a sus personas. Por eso, la mejor sonrisa se dibujaba en aquella mano que había tendido a los que más la habían necesitado, esa mano que había estado bien agarrada siempre que lo había necesitado. La mejor sonrisa es haber vivido.

martes, 31 de diciembre de 2013

Mis no-propósitos de año "nuevo"


Una de mis personas me impulsó (un poco más) hacia lo que soy. Era una tarde cualquiera, en un sitio cualquiera, hablando del cualquier cosa. Pero esa conversación me permitió darme cuenta de lo que él llamó un “click vital”. Ese momento en que sin ruido, ni movimiento, estaba adentrándome en un mundo nuevo; a mi nueva vida, a mi nuevo yo. Ese momento en el que me preguntó qué había cambiado en mi y, yo, simplemente me di cuenta que sin buscarlo había empezado a vivir. Por circunstancias de la vida, me conocí. Entendí que llegué al punto concreto en el que mi “yo” quería llegar y quedarse.

Merodeamos por el mundo creiendo saber quién somos y qué queremos hasta que, de pronto y de una forma repentina y debastadora, nos damos cuenta que hemos conseguido llegar a ese punto donde el vivir ya no se escribe en minúsculas. 

Casi imperceptible a los ojos, casi invisible, sigiloso. Vivir es un estado vital que damos por presupuesto, por asumido, por constante. Y no, no es así. Vivimos de verdad cuando queremos hacerlo, o cuando alguien nos dice que en un lunes cualquiera, ya siempre dibujamos una sonrisa de sábado. Y esa pequeña pieza puede hacernos entender el puzzle entero. La vida.

Hoy no es el final de nada ni el inicio de otra cosa. Los años empiezan y terminan de una forma tan constante que no me doy ni por sorprendida. Además, nunca entendí la fortuna de tantísimas personas que tienen la “suerte” de que cada año es el mejor de sus vidas. No se lo debemos a nadie...

No he hecho mi lista de deberes para 2014. Simplemente trataré de acordarme cada mañana de mis sonrisas de lunes son sabor a sábado.
Recordar, ser, VIVIR. 



martes, 10 de diciembre de 2013

Seres especiales

Que especial es la raza humana, que sólo quiere VIVIR de verdad cuando está cerca de no estar vivo.

Especial quien sólo quiere lo que no tiene y lo que tiene, no lo quiere.

Que especiales somos, que en ocasiones sólo echamos de menos las personas cuando están cerca.

Especiales, cuando dejamos las cosas para mañana dando ya por hecho que SIEMPRE habrá otro día para nosotros.

Que especiales y engreídos, cuando decimos que no hace falta recordar a los nuestros que nos importan. 

Que especiales cuando nos arrepentimos de lo que hemos hecho pero no, y nunca, de lo que dejamos por hacer. 

Especiales, también, cuando juzgamos con los ojos y no con la cabeza y nos quejamos cuando nos toca a nosotros. 

Especiales porque queremos escapar y cundo lo hemos hecho, ansiamos volver a nuestra casa.

Especiales por creernos el centro de la nada.

Especiales porque, en la nada, no nos creemos el centro.


ESPECIALES porque tenemos el poder de VIVIR y no vivimos por estar demasiado aferrados a la oportunidad que el tiempo nos regala para posponernos, incluso a nosotros mismos. 

El valor de algunos silencios

Hay cosas que no entiendo, ni tolero. 
El otro día murió de accidente de coche Paul Walker, el conocido actor de la saga de "A todo gas". Hablo de este tema porque no comparto el comportamiento de algunos de los fans/fanáticos de las redes sociales. 

En primer lugar, porque pude leer comentarios sin sentido como "Paul Walker, tú nos enseñaste que no había que frenar" (no sé si era parte de una ironía barata o una difamación de lo bonito que es poder estar al borde de lo malo, pero no tocaba). A esto, siguieron montones de invitaciones y "likes" a grupos de fanatismo repentino hacia esta persona, como si nunca antes hubiera existido hasta el día de su muerte. Me gustaría saber cuantas de las personas que lamentaron la muerte de Paul Walker también lamentaron el fallecimiento de su acompañante, padre de familia y con dos hijos, porque yo sí.

Además, no sé por qué nos empeñamos en publicar informaciones repetidas en nuestras redes sociales cuando hay una saturación de información y a veces es tan sencillo como acudir a la información de los medios y lanzar nuestros mensajes de ánimo EN SILENCIO. O lanzarlos bien. Nos encanta ser reporteros de la vida de otros. Creo que nuestra sociedad tiene tantas ganas de proclamarse parte de algo, conocedora de alguien, que se equivoca en las formas de hacerlo. 

No me quejo del "qué", me quejo del "cómo".

#fin



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Carta (anticipada) a los Reyes Magos


Queridos Reyes Magos (anticipados), 
aunque sé que esta carta tiene la finalidad de haceros una petición, yo os escribo a contracorriente, siguiendo mi línea. Este 2013 es para mi un año fuera de lo común y, por eso, os voy a pedir que no me traigáis NADA; absolutamente nada.

Ya he madurado suficientemente como para comprender que nada depende de la suerte, del azar, de las oportunidades que llegan sin buscarlas. Todo sucede por una razón, sí, pero las razones hay que buscarlas y hay que (sobretodo) merecerlas. Si miramos la palma de nuestra mano, si la abrimos, podemos darnos cuenta de que todo aquello que deseamos está allí, invisible, imperceptible, pero presente. Nuestro, muy nuestro. Y posible, bastante posible. 

 Nada nos pertenece del todo y al fin y al cabo nuestra felicidad no depende (en absoluto) de ello. La felicidad la ponemos nosotros en nuestros respectivos equipajes, en los silencios, en nuestras casas e incluso en nuestros relojes. He cambiado varias veces de ciudad y, cada vez que me instalo en una habitación diferente, siento que estoy en casa. Y eso, sin duda, es porque estoy bien con lo que tengo por dentro y lo que me rodea por fuera. 

Prometí no pedir nada, pero por favor: Más paz y menos guerras. Más verdades y más amor. Más personas con un hogar y más hogares con PERSONAS de verdad. Más momentos sin mirar el reloj. Menos dormir
y más soñar. Menos calendarios tachando días. Menos verdades a medias. Menos promesas, más cumplimientos. Más abrazos y sonrisas sin motivo. Más flechazos. Más locuras. Menos dudar de las dudas. Más para los que tienen menos, menos para los que tienen más. Menos políticos que no hagan política. Más ayudas que ayuden.

No termina un año sino en que empieza otro que, como
siempre, voy a tratar de hacer que sea el mejor año de mi vida. 
El mejor, por lo menos hasta 2015.



                                                                      #Happyxmas


lunes, 2 de diciembre de 2013

Palabras de un monje


Con el paso de los años me voy dando cuenta de la increíble cantidad de cosas que uno aprende de la vida a través de otras vidas. Los libros siempre han sido una gran fuente de aprendizaje pero para mí, no hay nada como nutrirse de la sabiduría de las personas. Este domingo tuve la oportunidad de conversar con un monje de 70 años que lleva más de media vida residiendo en un monasterio. Una de las cosas que más me apasiona de la vida es charlar con gente que no conozco, porque no parto de ninguna base, porque no puedo juzgar, porque empiezo a escribir en un papel en blanco, sin pautas. Que rápido creemos conocer a la gente que NO conocemos y como nos cuesta llegar a conocernos a nosotros mismos.

Marc, que así es como se llama el monje, ha pasado una vida entera en un monasterio donde sólo ha estado rodeado de piedras o libros y, de verdad, vi en sus palabras que ha aprendido grandes cosas a través de la simplicidad de su estilo de vida.  

Una de las preguntas que éste formula a sus visitantes del monasterio es dónde ellos viven. Cada uno, asombrado por la pregunta, nombra alguna población del territorio catalán de la que proviene. Absorto, el monje explica a las personas presentes que no deben olvidar que sólo viven dónde en ese momento tienen sus pies. Que viven en el ahora y más concretamente en el espacio concreto que pisan. Este lema me recuerda a un interesante poema de Borges ideales del cual admiro mucho, un poema que cuenta aquello de Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora”. Y es que queremos ser y estar en muchos lugares, y no terminamos yendo a ningún sitio. Quizá deberíamos ser más conscientes del instante, del vivir in situ.

En esta charla con el monje aprendí sobre los defectos, también. Defectos que él jura no ver en las personas. El monje me comentó que en los errores de la gente él sólo veía limitaciones, no defectos. Afirmando que, si nos mostramos como seres defectuosos, dejamos que la gente nos menosprecie, sabiendo que fallamos y que es por causa ajena a nosotros. En cambio, diciendo que tenemos limitaciones, dejamos a entender que no somos perfectos pero que intentamos con empeño todo aquello que podemos.

Y así, en una conversación de una hora y media, podría incluir cantidad de conocimientos y saberes que presuponemos saber (aunque no es así). Con todas las preocupaciones, con todas nuestras ambiciones, con todo lo que no vemos... nos olvidamos de la simplicidad de la vida. 

Como decía el monje: Respirar, dar gracias, tirarse los problemas a la espalda, sentir.